Si tuvieras que quedarte con una sola frase de esta página, es esta: la guía clínica de la AAFP y la ISFM describe la preferencia de la mayoría de gatos como un material fino, parecido a la arena de playa, sin perfume y aglomerante.
Fino. Sin perfume. Que apelmace. Todo lo demás es preferencia tuya, de precio o de comodidad, y es legítimo, pero conviene saber cuál es cuál.
Bentonita aglomerante
Es la que más se acerca a lo que describe la guía: grano fino y forma cepellones que se retiran enteros.
- A favor: el gato la acepta bien; retiras la orina cada día, así que la bandeja aguanta más entre lavados.
- En contra: pesa, genera polvo (hay variantes bajas en polvo) y sale disparada fuera del arenero.
Sílice (perlas o cristales)
- A favor: absorbe mucho, controla bien el olor durante días y pesa poco.
- En contra: el grano es grueso y duro, que es justo lo contrario de «fino tipo arena». Hay gatos a los que les molesta pisarlo, y los que vienen de la calle acostumbrados a tierra suelen rechazarlo. Además no aglomera: no ves cuánto orina tu gato, y eso es un dato clínico que conviene no perder de vista.
Vegetal: madera, maíz, papel
- A favor: ligera, biodegradable y con poco polvo. Algunas variantes de maíz aglomeran razonablemente bien.
- En contra: los pellets de madera son grandes y a muchos gatos no les gusta la textura; el papel apenas controla el olor. La calidad varía muchísimo entre marcas.
Absorbente no aglomerante
- A favor: barata.
- En contra: la orina se queda en el fondo. Retiras lo sólido y el pis sigue ahí, así que hay que vaciar entera mucho más a menudo. Es la que peor encaja con «lavar cada 1 a 4 semanas».
Perfumada: la que la guía desaconseja
No es una cuestión de gustos. La guía dice que los gatos a menudo encuentran desagradables la arena aromática y los desodorantes. Si tu gato ha empezado a hacer sus cosas fuera y hace poco cambiaste a una arena perfumada, ahí tienes el primer sospechoso.
Cómo saber cuál prefiere el tuyo, sin adivinar
La guía propone un método que cuesta poco y evita meses de prueba y error: poner varias bandejas, una al lado de otra, con arenas distintas —y con profundidades distintas— y observar cuál usa. No hace falta mantenerlo para siempre: una o dos semanas bastan.
Y dos reglas para cambiar de arena sin provocar un rechazo:
- Hazlo gradualmente, mezclando la nueva con la vieja durante varios días.
- No cambies de arena y de sitio a la vez. Si algo falla, no sabrás qué fue.
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Las recomendaciones concretas —número de areneros, tamaño, profundidad de arena y frecuencia de limpieza— salen de la guía clínica de la American Association of Feline Practitioners y la International Society of Feline Medicine, no de nuestra experiencia:
- Carney HC et al. «AAFP and ISFM Guidelines for Diagnosing and Solving House-Soiling Behavior in Cats». Journal of Feline Medicine and Surgery 16(7):579-598, 2014.
- Grigg EK, Pick L, Nibblett B. «Litter box preference in domestic cats: covered versus uncovered». Journal of Feline Medicine and Surgery 15(4):280-284, 2013.
Esto es información general. Si tu gato ha empezado a hacer sus cosas fuera del arenero de un día para otro, lo primero es descartar un problema médico con tu veterinario: una cistitis o un problema urinario se manifiestan exactamente así.